viernes, 27 de agosto de 2010

Editorial: Se calienta el debate por los nuevos municipios

Una lectora de nuestro blog nos envió una nota publicada en el portal La Política On Line titulada: El PJ bloqueó una nueva división de municipios del Conurbano. Se dice en el copete de la nota:
“Si bien la ley que se trabaja en la cámara baja provincial no rechaza directamente los pedidos de autonomía del Gran Buenos Aires. Lo cierto es que, en la práctica, el proyecto cierra toda posibilidad a nuevos distritos.”
Y agrega párrafos abajo:

““El Conurbano no se toca”, confían en los pasillos de Diputados. La comisión de Asuntos Municipales despachó el proyecto de ley marco para la creación de nuevos municipios. El texto establece una serie de requisitos para todos aquellos pedidos de autonomía. Sin embargo, en la práctica favorece a los distritos del interior en detrimento de los pedidos que llegan desde el Conurbano.” (…)
“Una lectura política del proyecto establece que las mayores posibilidades recaen sobre las pequeñas localidades del interior bonaerense. La clave estaría en el articulado, puntualmente en el punto que establece el 15 por ciento de las firmas certificadas.
En caso de cualquier movimiento autonomista de La Matanza, alcanzar ese piso significaría lograr más de 200 mil firmas certificadas. En el caso de un distrito del interior como el de Huanguelén que busca separarse del partido de Coronel Suárez, ese piso rondaría unas 6.000 firmas.”
Cierto es que el requisito del 15% de firmas es uno de los aspectos que merecen un debate mayor del que nos vamos a ocupar en una próxima nota. Pero no es menos cierto que la aprobación del proyecto en la comisión es sin duda un avance.
La propuesta de nuevos municipios no puede ser pensada en contra de ningún sector ni político ni socioeconómico. Se trata de modernizar la estructura del estado de la Provincia de Buenos Aires adecuándola a la constitución nacional de 1994.
Si solo se pensaran para una coyuntura electoral se estaría reduciendo la importancia estratégica que tiene debatir la naturaleza, tamaño, misión y función del estado municipal. Y la historia misma del reclamo: Lezama, el más antiguo que yo recuerde, trabajó durante 115 años para lograrlo ¿Cuántas elecciones hubo en todo ese tiempo?
Es inevitable, también hay que decirlo, que el debate por el régimen municipal y los juegos electorales se mezclen de mil maneras. Es propio de la vida democrática.
Pero quienes tenemos convicción sobre la necesidad de cambiar nuestros estados municipales debemos hacerlo como cantaba Martín Fierro: para bien de todos y para mal de ninguno.

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